José Luis García Pérez: “A estas alturas de la vida debes creer en ti. Si no partes de ahí, es difícil convencer a nadie.”

Fuente fotografía: http://www.joseluisgarcia-perez.com/

Actores y periodistas…

Algo más grande y fuerte que nosotros siempre nos ha unido y siempre lo hará: la vocación. Sensibles, pasionales, tozudos, impulsivos, soñadores e inconformistas. Todo eso somos. Todo eso nos da alas y todo eso nos limita también. Y con José Luis García Perez sabía que podía hablar de todo ello, porque aunque su rostro nos acompaña desde hace muchos años, la realidad es que vivir no es fácil. Y vivir haciendo lo que amas ya es una odisea. Muchos lo saben y pocos lo intentan. Él lo ha conseguido y por eso hoy quiero que leáis una conversación que me robó sonrisas, palabras, pero que me entregó reflexiones y ganas de seguir intentando ser lo que soy: una luchadora.

Gracias, José Luis.

En tu perfil de twitter te describes como: Actor, cuando me dejan…

Realmente no recuerdo porque escribí eso aquel día, pero era una idea general. Yo, y muchos como yo, somos actores cuando las circunstancias nos lo permiten. Por eso, fue una especie de brindis por todos ellos.

¿Es difícil convivir con esa realidad?

¡Claro! Pero debo reconocer que yo he tenido mucha suerte desde el principio porque no he parado de currar y, si tuviese alguna queja, sería a nivel sindical. Ahora bien, reconozco que es muy frustrante cuando, por algún motivo, no puedes ejercer esa profesión que, al fin y al cabo, es tu manera de expresarte al mundo y de ser. Yo entiendo que haya personas que no lo entiendan porque su trabajo no es su vida, pero para mí ¡es muy importante! De hecho, llamarlo trabajo me resulta raro…

¿Qué es el éxito para ti? ¿Poder seguir trabajando o llenar teatros y ganar audiencias?

Poder seguir trabajando, claro. Es evidente que esa segunda opción -llenar teatros y ganar audiencias- es la que te permite la primera, pero lo importante es tener claro que el éxito personal es tener metas nuevas… Porque si se te acaban… ¡estás jodido!

¿Habla la madurez o siempre has pensando así?

Siempre he pensado así. No nos engañemos, lo otro es relativo… Hoy tienes audiencia y mañana no, hoy triunfas con una película y mañana te quitan la serie, hoy llenas un teatro y mañana tienes malas críticas… ¡De verdad! ¡Todo eso es relativo!

¿Y qué importancia tiene el dinero en todo esto?

El dinero ayuda a cumplir cosas. Sin él no hubiese podido producir como yo produzco porque, por ejemplo, con mi compañía de teatro Digo-Digo dejamos de pedir subvenciones… ¡Era un verdadero coñazo! En aquel momento -hace ya unos años-, si tú necesitabas 20 para un proyecto, la legislación andaluza te daba 10, pero aun y así tenías que justificar 20. Evidentemente, uno pensaba: si tú no me apoyas, mi espectáculo cambia… ¡y no va a valer 20! Y no solamente eso, porque algo que nunca he conseguido explicarme a mí mismo a nivel administrativo es que si yo justifico 20.000 en facturas, los 10.000 que tú no me has dado ¿a dónde van? …

Me imagino que debe haber una explicación contable divina que yo no conozco, pero ¡dejé de pedir subvenciones! Y para eso, evidentemente, hace falta el dinero. Mi dinero…

¿Cuál es la clave de tu éxito? ¿Qué has hecho para poder seguir trabajando?

Primero, currar mucho y, como en el fútbol, no olvidar nunca que todo tu equipo ha hecho una jugada para que tú, ahora, la remates. ¡Y, a ser posible, que metas gol! Eso es algo que creo que siempre he hecho: valorar el esfuerzo de todos y cohesionar en beneficio de la producción.

Trabajar mucho, valorar el trabajo en equipo y…

A nivel artístico, soy un tipo de actor camaleónico -o me gustaría pensar que lo soy- y es cierto que nunca repito papeles y todos ellos son muy diferentes. Supongo que eso siempre ha sido bien visto…

¿Tus valores, tu forma de ver la vida? ¿Han influido?

No soy yo quien debería decirlo…

Deja la humildad a un lado…

¡No, no! ¡En serio! ¡No lo sé! Estoy convencido de que habrá alguno por ahí que dirá que soy un cabrón. Es más, ¡dalo por hecho! ¡Jajaja! Yo tengo una forma de ver la vida y es cierto que la defiendo, y no niego que la ambición siempre ha estado ahí.

Defíneme esa ambición…

Querer. Siempre querer. Spielberg casi seguro que nunca te va a llamar a tu casa. Entonces, lo mejor que puedes hacer es ir a buscarlo tú.

¿Lo has hecho muchas veces?

Sí, claro. Y sigo haciéndolo. Diario de un loco en el Matadero no es más que eso.

Incluso, teniendo en cuenta el éxito que estás teniendo con Vive Cantando ¿has tenido que llamar a una puerta…?

Todo ayuda, pero siempre hay que querer estar y no relajarse. Dejarse caer en el guindo no sirve de nada y si tú realmente tienes la necesidad de interpretar -Blanca Portillo siempre dice ¡me estoy interpretando encima!– pues tendrás que buscar el dónde y el cómo hacerlo.

¿Qué papel juega en todo esto la palabra vocación?

Es curioso porque mi vocación real nunca fue ser actor…

Estudiaste Historia y Económicas.

¡Claro! No acabé ninguna de las dos… Pero me apasiona la historia. De hecho, lo primero que hice al venir a vivir a Madrid fue investigar qué había pasado antes en mi barrio, y sigue fascinándome el pasado. Pero bueno, la culpa de todo lo tuvo un taller de teatro y… hasta ahora.

¿Qué sucedió en ese taller?

Bueno ¡yo era un imbécil absoluto! ¡jajaja! Pero sí que es verdad que interpretando descubrí algo que nunca antes había experimentado.

¿Qué fue?

Una adrenalina que procede de hacer algo que parece imposible. Y esa mola mucho… Y después, el hecho artístico en sí porque yo lo vivo -o lo intento vivir- de verdad y nunca de forma superficial. Supongo que eso también ha influido en todo lo que ha venido después. Sinceramente, esta es una profesión que si la desarrollas “muy por encima” ¡es aburridísima! Son muchas horas, muchos madrugones, mucho frío… O lo vives de verdad para rematar en gol, ¡o vete al carajo!

¿Cómo definimos entonces la palabra vocación? ¿Una filosofía de vida? ¿Tú oxígeno?…

¡Mi oxígeno! Pero bueno, nunca se sabe, a lo mejor… ¡a lo mejor!… podría vivir en una playa de Brasil y ser feliz (sonrisa irónica).

Te lo planteas, vamos…

Sí… ¡Pero no sé cuánto tiempo podría!

Porque, ¿qué te da la interpretación?

Fíjate, cuando tu hablas de oxígeno… Sin ella, me asfixio. Además, esa aspecto “intelectual” de querer aprender, crear, cubre mi gran necesidad de enfrentarme a los personajes desde el punto de vista histórico. Ya no es sólo actuar. Y sí… sin ella me asfixiaría…

¡Qué hermoso…¿no?!

Sí. Pero también te digo que si tienes la posibilidad de irte a vivir a una playa de Brasil nunca está de más hacerlo…

Bueno….

(Sonrisa)

Dices que has tenido mucha suerte a lo largo de tu carrera, pero ¿realmente ha sido un camino fácil?

No, para nada. Porque somos personas sensibles y los palos duelen más. Nunca he tenido que mendigar, ni he tenido problemas para comer -tengo una familia-… Nunca he llegado a ese punto, pero no siempre ha sido sencillo. Al fin y al cabo, eso momentos ¿para qué sirven? ¡Para aprender!

De hecho, de Aksenti Ivanovich (tu personaje en Diario de un loco) dijiste una vez: es un viaje emocional muy fuerte que me hace crecer como actor. ¿Recuerdas otro viaje -en la línea de las dificultades- que te hiciese crecer como persona?

¡Por supuesto! Recuerdo cuando estuve en Estados Unidos y surgieron 7.000 propuestas y una de ellas fue, posiblemente, la producción más importante que podría haber hecho a nivel comercial. De repente, cuando ya todo estaba hecho, ¡se acabó!

¿Qué te pasó por la mente?

Lo que siempre sucede en esas ocasiones… La mente vuela demasiado, pero es en esos momentos cuando debes aprender y enfrentarte al fracaso. Eso sí: el fracaso ¡es mentira! El fracaso es una percepción frustrante del momento porque las cosas, al final, acaban pasando ¡siempre! Pero sí, da mucha pena que todo acabe en un cajón y más cuando tú creías en ese proyecto… ¡Buf…!

¿Sentiste inseguridad en ti mismo?

Inseguridad siempre tienes a lo largo de tu vida, pero a estas alturas de la vida debes creer en ti. Si no partes de ahí, es difícil convencer a nadie. La inseguridad no te la puede generar que un proyecto no salga o que no funcione porque, lo importante, es que tú hayas dado el 100% de ti. Después, puede doler más o menos, pero esa es la realidad.

¿En algún momento de tu carrera han dejado de llamarte?

No… Y esa sensación debe ser muy jodida porque tengo muchos amigos cercanos que lo viven con gran angustia.

No sabes lo que es estar en paro.

No… (mirada cabizbaja)

¡No te sientas mal, ¿eh?!

No, no… ¡para nada! Al contrario, me siento muy agradecido. Entre otras cosas porque cuando no me han llamado, me lo he montado yo. ¡Eso está más claro que el agua! Yo he producido 6 o 7 espectáculos, cortometrajes y me meto en todos los charcos que hagan falta. Por tanto, no sé lo que es estar en paro ¡porque nunca he estado parado!

Dices que mi naturaleza va en contra de esperar a que me llamen y estar estancado…

¡Es que me aburro! Eso es lo peor que puedes hacer porque ésta es una profesión muy circular donde acaban llamando a aquellos que están trabajando y es difícil entrar. Por eso, tú debes forzar esa rueda.

¿Qué lectura deberíamos hacer aquellos a los que se nos ha cerrado alguna puerta que otra?

En realidad, cuando terminas con una pareja siempre te dicen: ¡se cierra una puerta, pero se abren muchas ventanas! ¡Bueno! Es que es verdad… Algo que se acaba no es más que eso: algo que se acaba. Hay muchas cosas nuevas que pueden empezar a partir de ese momento y, a lo mejor, vas a aprender y te van a hacer mejor. Evidentemente, debe de ser muy difícil no llegar a final de mes…¡Pero hay que buscar, creer y crear! Y más en un momento como el de ahora donde podemos darle la vuelta a todo lo que ha existido hasta ahora. Por ejemplo, yo me planteo: ¿podría haber estrenado “Diario de un loco” en el Matadero hace 4 años?. No lo creo. Las estructuras de producción teatrales en aquel momento estaban muy marcadas y producía quien producía. O el cine. Es verdad que es difícil que películas de este año -que son espectaculares- lleguen a un gran público, pero desde luego la única manera de intentarlo es haciéndolas. Este año el cine español independiente es bastante mejor que el cine comercial.

La dificultad aviva el ingenio, la creatividad…

Por supuesto. No dejamos de ser homínidos: ante las dificultades, nos crecemos.

De todas formas, ¿crees que tiene sentido seguir hablando de vocación en un momento como el que vivimos? ¿No sería más sensato centrar nuestra energía en materias más prácticas?

Ahora es el momento de hablar de la vocación. ¿Para qué te vas a partir los cuernos en algo que no te gusta si puedes dedicarte a algo que realmente te llena? Esta situación también te da la oportunidad de elegir.

O como antes, o cambiar.

Exacto.

Como Consejero Delegado de AISGE te topas continuamente con la precariedad, el miedo de muchos compañeros y con un gran grupo humano frustrado que no es bueno para la sociedad

Imposibilitar -casi de una manera gubernamental- las posibilidades culturales de un país -y de las personas que las gestionan- creo que no es nada bueno para una sociedad. Soy consciente de que, aunque hay quien no lo quiere ver, la base de una sociedad es la cultura, no la economía.

Defiéndeme bien esa idea.

La cultura es la que como tal nos conforma como sociedad humana. La economía no es más que un método de gestionar un invento llamado dinero -que a su vez también forma parte de esa cultura-. Y ahora parece que un brazo armado de la cultura humana -la economía- ha tomado el poder… Y hay que cumplir objetivos. Objetivos ¿para qué? Creo que todo esto es muy peligroso…

A priori, yo entendí esas declaraciones tuyas como la castración de lo vocacional en la vida del ser humano.

¡Por supuesto! ¡También! Cada vez sonreímos menos… Y un país sin sonrisa es lo que hace 10 años decíamos que no queríamos ser, y ahora estamos todos muy serios. Parte del éxito de Vive cantando es porque la gente sonríe…

(silencio)

¡Hostia! ¡¿No lo veis?! ¡¿No veis que la gente necesita sonreír, cabrones?! ¡Y no dais ni una sola oportunidad…! Es muy cruel…

¿Pero hasta qué punto nuestra sociedad es consciente de todo ello? ¿Realmente el ciudadano de a pie conoce y le preocupa la situación de vuestro sector?

No voy a negar que tienes razón: estamos en un país que es raro. Yo en ningún sitio del mundo donde he vivido he visto que haya claramente una parte de la población en contra de su cultura. Por ejemplo, a mí me gusta mucho estar informado y alucino con algunos comentarios… Pero ¿por qué esta inquina? Es evidente que desde el “No a la guerra” ha habido una campaña brutal y mediática que ha calado. Seguimos siendo una sociedad dividida.

Pero tú y muchos otros seguís ahí. Luchando por vuestra profesión.

Sí, porque la industria, afortunadamente, sigue existiendo. Ahora bien, también podríamos ser los  siguientes en caer…

David contra Goliath ¿No os sentís solos?

No, para nada. No me siento solo porque todavía hay una gran parte de la sociedad española que sigue amando y defendiendo su cultura. Pero sí es verdad que hay una mala leche hacia todo lo que se hace aquí, y muchos no se dan cuenta del reconocimiento que tiene fuera. Somos un poco catetos y el etnocentrismo no ayuda en nada. ¡Por ejemplo! La película de Retorno a Hansala. Afuera funcionó ¡como Dios! Y aquí… Parece que todo sucede tan sólo en Lampedusa… ¡En fin!

Pilar Bardem, presidenta de AISGE, durante los últimos Premios Actúa dijo: “seguiremos clamando durante 2014 contra dos injusticias: la subida desorbitada del IVA cultural y la práctica desaparición de la compensación por copia privada”. En tu día a día como actor y productor, ¿dónde se refleja todo eso?

Mira, con respecto al IVA, de cada entrada de la función Diario de un loco el 21% va al Estado. Otra parte va al teatro, otra a los autores… Yo, de cada entrada, recibía un cuarenta y tantos por cierto… Yo quise ponerlas a 18 euros y 3 días del espectador a 13 euros…

(silencio)

¡Somos 16 personas trabajando! ¡Es imposible! Entonces, es un IVA que está cargado directamente sobre la industria cultural y ¡no da para más! ¿Cuántos cines o teatros más tienen que cerrar?

¿A ti qué te permite vivir? ¿La televisión?

La mezcla de todo. Pero que 18, 11 o 10 euros sea el precio de una entrada… ¡Coño! ¡Que un Gintonic vale 11 euros! Y, respecto a lo segundo, yo genero una serie de derechos de propiedad  intelectual que son inalienables, y el canon es una tasa que se le puso a los grandes fabricantes de producción audiovisual -tipo Sony- porque hacen aparatos que permiten copiar trabajos que tienen unos derechos. Lo que hicieron estos fabricantes en connivencia con el Estado fue cargarle la tasa al ¡consumidor! ¡Y vendernos que eso es un canon que los artistas le imponen al consumidor! Demonizados otra vez… Y para colmo el gobierno ahora carga un cifra ridícula con respecto al volumen económico que comporta -que es mi dinero… ¡mi dinero y el de cada uno que trabaja en las producciones!- en los presupuestos generales del Estado. ¡Oigan! ¡Yo no quiero tener 5 millones de euros del presupuesto general! Ya bastante indignante es que nuestro cine dependa de ello cuando hay otra maneras… ¡Por ejemplo! Nosotros le regalamos el idioma a los norteamericanos cuando doblamos sus películas. En Francia, en cambio, cogen el dinero de las películas dobladas y lo invierten en su cine. ¡Nosotros no!

En tu opinión, ¿qué papel han jugado los medios de comunicación en todo esto? ¿Hay algo que no se dice?

Sí: la realidad. Y todavía no entiendo el porqué.

Muchas veces recuerdo el discurso de Candela Peña cuando recibió su tercer Goya por su interpretación en Una pistola en cada mano, y cómo algunos medios conservadores la dilapidaron. Tiempo más tarde, en una entrevista, ella dijo: “yo confiaba en la bondad de los desconocidos, pero en este país somos mezquinos y carroñeros”…

Goya pintó el cuadro que pintó matándose a palos por algo… ¿no? Y es que no somos un país que ha vivido una Guerra Civil hace cinco siglos, sino que ¡hemos vivido un huevo de ellas! En ocasiones, nos damos mucho la espalda, mientras que hacia afuera somos muy solidarios… ¡No podemos seguir así!

Cuando escuchaste a Candela durante la entrega de los premios, ¿qué sentiste?

Hay algo que es diferente y es qué quieres decir en cada sitio….

¿No te pareció el lugar adecuado?

Ella eligió así. Yo no sé si habría hecho lo mismo o si habría hablado de mí. En mi caso, a lo mejor, hubiese hablado de terceras personas o de la cultura en general. ¡No lo sé! Pero que ella diga lo que siente y necesita ¡me parece fantástico! En eso estoy totalmente de acuerdo con Candela. ¡Estaría bueno que no pudiésemos hacerlo! El día en que nos cortemos para decir lo que pensamos… apaga y vámonos.

¿Tú que dirías si pudieses?

¡Que ya está bien! Incluso, me aprendería la entrevista de Wyoming y la diría entera… ¡Que se vayan! ¡Todos! ¡Cambiemos ya este sistema!

¿Qué propones tú?

El sistema de bienestar social es el camino, pero desde luego el mercado no puede ser el destinatario de todo nuestro trabajo. El otro día leía: el mercado es sensible. ¿¿¿??? ¡Lo hemos personificado!

¿Nostalgia republicana, José Luis?

Mira… Para mí que una persona por nacimiento valga más que yo, simplemente, no me lo creo.

Insisto en la idea que hablábamos antes: ¿de verdad es un momento para la vocación?

Sin duda. Como no lo hagamos, el poco terreno que nos queda se lo comerán. Peleemos un poco.

¿Qué te ha arrebatado la crisis?

La alegría de muchos amigos.

¿Y qué te ha dado?

Mayor decisión. Veo todavía más claras las cosas porque al sistema ya se le han visto todas las costuras.

Olvídate de la humildad y respóndeme a lo siguiente: ¿qué reflejo te gustaría ser para aquellos jóvenes actores y actrices que buscan hacer realidad su sueño frente a un horizonte que se les presenta complejo?

Que la belleza no es el único camino y que la formación es muy importante. Sin esto último, la capacidad intuitiva de un actor le acabará llevando a los mismos personajes. Y, sobretodo, valorar esta profesión -que sí es la más antigua del mundo- a la que está unida la humanidad y porque, en la discusión eterna de qué nos diferencia de un primate, radica el hecho de que nosotros contamos historias. Incluso, ¡las inventamos! Eso es actuar. Nuestra profesión no es tan sólo respetable, es de honor.

El glamour, lo superficial, ha venido después. Es una profesión profunda.

¿Qué consejo llegó tarde a tu vida?

Realmente no lo sé.

¿Y el mejor que te han dado?

Seguro que alguno de mi padre. La unión con mi familia es muy importante…

¿Juanjo (tu personaje en Vive cantando) ha llegado en el momento justo?

Sí. Tanto económica como personalmente. Mi personaje de Juanjo y el de Aksenti (Diario de un loco) remueve conciencias porque es lo que nos está sucediendo a muchos ahora.

He oído que Juanjo es el personaje, de todos los que has interpretado, que más se parece a ti…

Sí… ¡jajaja! Ya no sólo en la forma de vestir, sino por mi edad, por la noche y porque es un canalla encantador…

@DimpelSoto

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One thought on “José Luis García Pérez: “A estas alturas de la vida debes creer en ti. Si no partes de ahí, es difícil convencer a nadie.”

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