Javier Iriondo: “Cuando no consigues lo que quieres, encuentras tu destino”

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Recuerdo perfectamente el día que decidí escribir a Javier. Era una de aquellas noches en las que sientes que ya no puedes más y gritas en silencio. Sentimientos de víctima que no comprende el devenir de los sucesos y ansía respuestas. Respuestas existencialistas y otras más mundanas, posiblemente las que nos unen más a los seres humanos en tiempos revueltos, de azotes e incomprensión.

En aquellas líneas electrónicas buscaba a un autor que consiguió atraparme entre sus páginas, y de eso ya hace un tiempo. Donde tus sueños te lleven (11ª edición. ONIRO) llegó a mis manos meses atrás y quedó guardado en mi mesilla. Entre todas las anotaciones que surgieron de su lectura ninguna me empujó a proponerle una entrevista. No era el momento.

Pero esa noche todo cambió. Muchos de los que hemos descarrilado sentimos que no somos merecedores de ello, pero la pregunta es: ¿de qué? ¿De la situación? ¿De cómo nos sentimos? Al final, sea cual sea la respuesta, la realidad es que seguimos atrapados en una fuerza centrífuga de miedo, inseguridad y tristeza. Y por mucho que sigamos esperando malheridos la llegada de un nuevo tren, por mucho que nos lamamos las heridas repitiéndonos que no somos los culpables de nuestro presente, nunca avanzaremos si no nos percatamos de que somos lo que pensamos. Pensamos lo que sentimos.

De todas formas, no voy a ser yo quien os lo explique. Lo hará un hombre que ha conseguido cambiar la vida de muchas personas, y el mérito no es su libro. El verdadero mérito radica en la fortaleza que en el pasado tuvo para salir de la autodestrucción, y en la valentía solidaria del presente para ofrecernos su mano y levantarnos del suelo.

Sacudido el polvo, la conversación no se hizo esperar.

¿Quedarse en el paro es un fracaso?

¡Por supuesto que no! En muchas ocasiones no depende de ti. El único fracaso que existe para mí es cuando has tenido una idea, una ilusión… pero que en el momento de la verdad te has echado atrás. Por el miedo al que dirán, por pensar que no estás a la altura… Toda una serie de argumentos que nos inventamos para justificarnos. Pero el miedo siempre va a estar ahí y la vida te lo pondrá de nuevo en el camino para que te enfrentes a él. El día que finalmente lo hagas te habrás conquistado a ti mismo. ¡Yo he fracasado tantas veces!

(silencio)

Nos han educado para ser empleados y encajar en el modelo industrial. Buscamos la seguridad, pero ese mundo ahora es ciencia ficción porque avanzamos a tal velocidad que no da tiempo a amoldarse a los cambios. Por eso, es nuestra falta de adaptación la que nos lleva al miedo y a la incertidumbre. Y de ahí nace el estigma del fracaso. La herramienta número uno es la capacidad de reinventarse una vez y otra vez.

Tú hablas de la crisis de la esperanza. ¿Somos conscientes de ella?

Cuando dejas de creer que puedes cambiar es cuando llega la depresión. El mapa mental de nuestras expectativas se ha derrumbado porque se suponía que a esta edad debería estar, tener, hacer… ¡Tantas cosas! Y nuestro bicho interior -el comparador de la felicidad- es el que nos crea el dolor y la sensación de vacío. Opciones: o haces un milagro o te planteas qué es importante ahora en tu vida: la humanidad, la familia, los valores… Pero hay mucha gente que aún se resiste a bajar del carro de las apariencias porque su autoestima depende de lo que los demás piensen de él…

¿Y si esas personas que se plantean qué es lo importante hoy en su vida y su respuesta es “lo mismo de antes”…?

Tienen un problema.

Tengo un problema.

Cuando crees que tu felicidad depende de una serie de cosas…

Pero… ¿Cuál es el problema de querer seguir viviendo de una vocación?

Ninguno… ¡Ojalá todo el mundo tuviese ese bendito problema!

¿Y cómo deben enfrentarse a la crisis de la esperanza (económica) aquellos que quieren desarrollar esa vocación?

Buscando una fuente de seguridad económica para seguir manteniendo la vocación. No hay otra. Posiblemente, cuando dejas de tener esa presión generas una energía no basada en la desesperación, y las oportunidades surgen más fácilmente.

Tú abogas por enfrentarse al miedo porque dices: si no llevas a cabo esa acción que temes, el dolor derivado va a ser peor que no llevarla a cabo. Y Joshua, el maestro, le pregunta a David (ambos protagonistas de tu libro): ¿Cuáles son tus mayores miedos, esos que te han frenado? Y yo te respondo: la falta de recursos económicos para cubrir necesidades básicas y no creerme suficiente.

Bueno, ese segundo miedo es el más común en la sociedad y del que menos se habla. Y ese es el que aterroriza y amputa la voluntad de muchas personas porque no se sienten dignas. Yo lo he tenido y lo descubrí tardísimo. Tanto que me costó irme a la ruina porque mi mapa mental me pedía una infinidad de cosas para ser merecedor de. Lo que ocurre es que el miedo a sentirse insuficiente tiene una segunda variante -de la que hablaré en mi segundo libro- y es la siguiente: cuando alguien no se siente suficiente es porque no se siente suficientemente merecedor del amor.

¿Amor en todas sus acepciones?

En todas.

¿Qué nos ha programado así?

La educación, el entorno, el marketing… Todo en nuestra vida se ha centrado en el exterior y nos hemos olvidado del interior. Nuestras crisis económica tiene mucho que ver con la falta de valores y de humanidad. En mis conferencias yo hablo de los tres mitos que han sido un poco culpables de todo esto. El primero es soy lo que tengo. El mantra del ego es  el más y más y la interminable lista nunca se acaba. Nada nos parece suficiente, de manera que si parte de nuestra valoración personal depende de lo que tenemos, cuando lo perdemos…¿quiénes somos? Tú valor tiene que ver con la calidad humana, no con el tamaño de tu cuenta bancaria.

Mito número 2…

Soy lo que hago. Tu profesión no es lo que eres, es lo que haces. ¿Si te quedas sin aquello que te daba reconocimiento ya no eres nadie? ¡No! Cuando te identificas con unos valores nadie te los podrá quitar jamás. Incluso, puedes acabar debajo de un puente, pero nunca habrás perdido tu dignidad.

Mito número 3…

Soy lo que los demás piensan de mí

No hace falta explicación…

Estos tres mitos conforman una coctelera explosiva que genera un montón de desastres emocionales.

¿Nadie se libra de esos tres mitos?

Bueno… Tienes que entender que un adulto habrá consumido en su vida lo equivalente a 6 años de anuncios. Estamos condicionados totalmente. Tan sólo se libra aquel que haya tenido otro tipo de experiencias en su vida donde haya pasado sufrimiento, dolor… Algo que le haya hecho darse cuenta de lo que es importante en la vida. Un despertar a base de porrazos. Nuestros mapas mentales son el origen de nuestros conflictos y debemos preguntarnos lo siguiente: ¿qué historia te estás contando a ti mismo? Porque la voz más importante que vas a escuchar en tu vida es la tuya y muchos nos automaltratamos.

La que yo me he contado es esta: que con trabajo, sacrificio y perseverancia mis sueños se harían realidad. Hoy me veo empezando de nuevo y, en cierto modo, con menos perspectivas de futuro que con las que empecé. La única diferencia es que mi conocimiento es mayor.

¿Qué parte de esa historia es la que te ayuda?

El conocimiento. Pero… ¿cómo transformas eso en supervivencia?

Esa es la pregunta que tú misma te deberías responder. Pero hay una parte de tu historia de la que te debes divorciar porque seguirás anclada en el mismo lugar. A ver… ¿Cuál es la peor película que has visto en tu vida?

¿? American Psycho

¿Y por qué no volverías a verla nunca más?

Porque es un despropósito de guión.

¿Y por qué te sigues contando todavía la misma historia?

Esa historia que te cuentas es como si fueses cada día a ver American Psycho. Es una historia que te debilita y te retiene. Detrás de esas palabras hay unos mapas mentales derrumbados que buscan al culpable de todo. El club de la queja y el club de la que está cayendo. ¿Y qué ocurre? Que casi siempre tú tienes la razón. Pero te vas a quedar con ella y nada más. Entonces, tienes un problema porque das el poder a los culpables de la situación y dejas de ser responsable de tu vida. Yo soy el único responsable de todo eso y yo puedo salir de ello. Cambia tu energía porque no hay otra opción. ¿Cómo? Ya lo descubrirás.

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Dices que debemos dejar de dramatizar. ¿Tener miedo es dramatizar?

No. Tener miedo es normal. Lo que no debemos es magnificarlo. Los miedos psicológicos nos manipulan y no nos damos cuenta.

¿Tiene sentido tener miedo al futuro?

Depende de la cantidad. La alerta nos pone las pilas, pero ¡cuidado con que el miedo nos paralice en una esquina y nos impida hacer cosas! ¿Cómo convertir el miedo en algo positivo? Pues empezando por odiarlo. Por odiar esa sensación y enfrentarte. Tienes que hacerte más grande que él y conquistarlo.

¿Cómo enfrentarse al miedo de no tener dinero?

Eso no es un miedo, es una realidad. Y serio. Así que lo que debemos hacer es pensar dónde podemos acudir para pedir ayuda. Y es curioso ver que el hombre tiene siempre más problemas para hacerlo que la mujer… Pero tenemos que hacerlo, dar un paso más allá y tomarnos esa situación como un aprendizaje, no como un látigo.

¿Por qué nos es tan sencillo fustigarnos?

Muy sencillo. Porque muchos pensamos que si nos fustigamos lo suficiente algún día seremos dignos del perdón otra vez.

Cuanto más nos martirizamos, menos culpables nos sentimos…

Como no nos sentimos suficientes queremos demostrarle al mundo cuánto sufrimos para que, algún día, la vida se apiade de nosotros. Y lo que sí tengo claro es que la CULPA no soluciona nada. No te dignifica, te destruye. Uno tiene que empezar por el me acepto a pesar de mis imperfecciones y errores.

¿Realmente te lo crees de ti mismo?

Sí. Hoy en día sí. Me siento una persona noble que ha cambiado la vida de muchas otras y eso no me lo puede quitar nadie.

¿Es pretencioso que yo aspire a lo mismo?

¡Para nada! Deberías.

En tu libro dices: eres lo que das, eres energía y muchas cosas más. La capacidad de ser observador. ¿Qué es? ¿Cómo se hace?

Es la capacidad de salirse de uno mismo y estar más en el presente. Poder preguntarte: ¿es normal la reacción que estoy teniendo ante tal situación? De ese modo puedes ver si eso que te preocupa tiene lógica o estás dramatizando más de la cuenta. Es empatizar y no escuchar tanto lo que se dice, y sí sentir lo que están sintiendo. A veces, en el fondo, el conflicto lo que está diciendo es quiéreme… acéptame.

¿Todos podemos ser observadores?

En mayor o menor medida sí. Al final, siempre somos nuestro peor enemigo y de lo que se trata es de dar un paso atrás y decirte: quiérete un poquito más. Aprender a reflexionar y no tanto a reaccionar.

DTSTLHablas del poder de la mente y de cómo nuestros pensamientos son los que realmente producen nuestras emociones y, por tanto, nuestro estado anímico. Somos el resultado de lo que pensamos. Por eso, en el libro das ciertos consejos para reeducar nuestra forma de pensar sobre nosotros mismos y nuestro entorno. Analicemos algunos.

Te rodearás de libros e información que te ayuden e inspiren. ¿Qué hacer con la mala fama de los libros de autoayuda? Y recomiéndame alguno para principiantes.

La autoayuda tiene mala fama porque muchas veces está en la misma estantería que los libros esotéricos. Se mezclan cosas que no tienen mucho que ver y, como todo en la vida, hay cosas buenas y cosas malas. La autoayuda ha existido y siempre existirá, pero es cuestión de elegir bien en el momento en que lo necesitas. Y si tuviese que elegir un libro… buf… Son muchos… Pero en este momento, si hablamos de miedos, recomendaría “Aunque tenga miedo, hágalo igual” (Susan Jeffers), “La conquista de la voluntad” (Enrique Rojas), y uno que me marcó mucho: “El vendedor más grande del mundo” (un cuento). Con él, descubres lo que es la plasticidad cerebral y ese gran abismo entre lo que la humanidad sabe y hace. Hay que desaprender ciertas creencias, hábitos y comportamientos.

Otro. Aléjate de las personas que sean una influencia negativa en tu vida. ¿Qué ocurre cuando se trata del entorno más cercano? Tu pareja, tu familia, tus amigos…

Tienes que tomar decisiones. Hay un dato: las 4 o 5 personas más cercanas de tu vida tienen una enorme influencia sobre ti, y la opinión que ellos tengan sobre tu persona condiciona una gran parte de esa vida. Si esas personas no creen en ti, si no te ayudan, si no te inspiran… Son una enorme cadena que te va a atar. Entonces, yo puedo aceptarlo o decir te quiero mucho pero… Yo tengo que recorrer mi camino. A mí me sucedió. Tuve que tomar decisiones, viajar, alejarme… Son decisiones personales que hay que afrontar, y si tu pareja no cree en ti… te has equivocado de persona.

Y uno más. Hay que desapuntarse del club de la queja. ¿Cuál es el club correcto?

Hay que diferenciar entre dos cosas: la protesta y la queja. La primera es necesaria, la segunda es un ejercicio sin aportaciones positivas. Te conviertes en una influencia tóxica en tu propia vida y en la de los demás. ¿Por qué? Pues porque cuando te quejas constantemente estás escuchando tu propia voz y autoconvenciéndote de que lo mal que van las cosas. Podrías estar acabando de matar a la persona que tienes enfrente que, a lo mejor, está peor que tú y no lo sabes… Con el poder de la palabra eres un constructor o un destructor. ¿Soy un ladrón de la esperanza o un constructor de ella? Por ello, mucho cuidado con lo que dices porque puedes hundir o puedas alzar. ¿Y por qué lo hacemos? Porque el ser humano tiene la necesidad de sentirse inocente.

¿Te ayuda en algo esa necesidad? ¡No! ¡Te estás convirtiendo en víctima! Es más fácil aceptarnos cuando nos sentimos víctimas…

Habría que decir un ¡ya basta!… ¿no?

Sí porque es un pequeño suicidio.

¿Y si uno se lamenta de que no tiene tiempo para plantearse todo esto?

Pues es cuestión de que tiene mal sus prioridades…

Porque la voluntad y la disciplina son más importantes que el conocimiento…

Sí. Las cosas las aprendes por el camino y hoy más que nunca. Hace falta esa fortaleza de carácter, ese 80% frente al 20% del conocimiento. Nadal es un 80% de pura determinación mental, y un 20% de técnica. Esa fortaleza va a depender de aquello en lo que te estés enfocando, porque cuando dejas de pensar en tu porqué y te centras en lo que te va a costar, pierdes toda esa fuerza. En cambio, si uno mantiene y visualiza su objetivo la energía es bien distinta.

¿Sea cual sea el objetivo?

Sea lo que sea. En la vida, la energía va a donde va tu mente. Si te enfocas tan sólo en el problema, eso es lo único que vas a obtener. Si te enfocas en lo sueños, tu energía es mucho mayor.

Pero no es garantía de nada…

Garantías es para aquellos que buscan la seguridad… que no existe.

Dices que cuando la vida te obligue a levantarte una vez más, tienes que encontrar por lo menos 3 motivos por los cuales lo volverás a hacer. ¿Qué te parecen estos tres?: porque no quiero otra cosa, porque sé que puedo hacerlo bien y porque dota de sentido a mi vida.

La primera la cambiaría porque te limitas.

Pero si es una frase que me empuja a enfocarme…¿?

Es un enfoque un poco negativo. El no siempre es limitante porque… ¿quién no te dice que va a aparecer algo mejor? No sé… Es determinación, pero te impides encontrar otra oportunidad durante el camino de la búsqueda… Es peligroso.

¿Y los otros dos motivos…?

Bien. Sobretodo el último porque dentro de las necesidades humanas hay dos que son las que más ayudan a nuestra felicidad: el desarrollo personal y la contribución. Cuando tú dejas de evolucionar, vas hacia atrás como un cangrejo. Y eso, en mi caso, fue un error gigantesco. Hubo un momento en mi vida que pensé: Ya está. Ya he llegado. Por fin he encontrado lo que buscaba y voy a vivir tranquilo y bien. La que lié…

(silencio)

No me di cuenta de la sensación de vacío que empecé a experimentar al dejar de crecer, de aprender, de tener retos y desafíos… Hace poco tuve una conversación muy interesante sobre esto con un famoso escritor y surgió un pensamiento: cuando no consigues lo que quieres, encuentras tu destino.

¡¡¡!!!

(silencio…)

Me hace mucho daño esa frase…

¿La entiendes?

Ok.

(minutos de silencio. No ahondamos más en esa frase)

Si una puerta se cierra, otra se abre. ¿Seguro?

Son frases hechas y yo quiero creer que a veces es así. Pero en muchas ocasiones eres tú quien debe abrir esa puerta que está cerrada. Derrumbarla. Crearla. Inventarla. Siempre hay un camino que no vemos.

Y la paciencia… ¿qué?

Siempre es buena, pero cuidado con la pachorra. La paciencia te ayuda a estar en calma y a no reaccionar desmesuradamente y, por supuesto, a evitar muchos arrepentimientos. Otra cosa es esperar eternamente que algo ocurra. ¡Señores! ¡Es el momento de hacer que las cosas pasen!

Fotos y vídeos cedidos por Javier Iriondo

@DimpelSoto

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4 thoughts on “Javier Iriondo: “Cuando no consigues lo que quieres, encuentras tu destino”

  1. Magnífica entrevista Dímpel. La verdad, no creo que no te haya dicho nada que tú a estas alturas de tu carrera y de tu vida no sepas. Me gustaría saber cual es tú interpretación de la frase “cuando no consigues lo que quieres, encuentras tu destino.” Yo creo que es una frase que se interpreta de una manera u otra en función de lo optimista qué seas, el vaso medio lleno o, medio vacío. No conseguir lo que quieres hoy te hace más fuerte mañana, te hace madurar y comprender cosas que luego sabrás manejar por experiencia y eso te diferenciará de cualquier otra persona que no las haya aprendido. El destino es una meta y quizá esa meta sólo forma parte de una etapa de esto que llamamos vida. No te preocupes por el dinero, viene y va, sólo se consciente de lo que tienes y de lo que realmente necesitas. En fin, muchas gracias por esta entrevista, me anima leer cosas que me hagan reflexionar de manera positiva y que me hagan darme cuenta de defectos que muchas veces paso por alto y que evitan caminar plácidamente hasta mi propósito. Un beso amor, buen trabajo.

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  2. Para mí durante mucho tiempo, aún hoy, “El vendedor más grande del mundo” de Og Mandino, ha sido una fuente de motivación e inspiración que me ha acompañado siempre. Me ha encantado que se le mencionara en la entrevista.
    Sigue con esa curiosidad y esa inquietud que nos está dando regalazos como esta entrevista.
    Enhorabuena, Dímpel.

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