Christian Gálvez: “Yo soy fruto de la perseverancia”

fd196dd525729a75f2513c21e99b6f18 (1)Acaba de cumplir tan sólo 33 años, y la fortaleza de su mensaje rompe esquemas estereotipados. Christian Gálvez no es una cara bonita que sale en televisión, es un hombre que conoce el éxito, pero que no olvida cómo duele el día en que alguien decide no volver a llamarte. Por ello, cree en la multiplicidad del destino, del talento y en la importancia de tener, como mínimo, un plan B. Y de todo ello nos habla en el que ya es su tercer libro: Tienes talento (Alienta Editorial).  Un claro llamamiento a explorar –y explotar- nuestras capacidades para conseguir todo aquello que nos propongamos.

Escrito en primera persona y cogiendo de la mano a Leonardo da Vinci –nos explica quién fue, qué consiguió y qué legado nos dejó el genio italiano-, este libro nos empuja a aceptar que la perseverancia lo es todo y que el éxito no es un fin, es una consecuencia.

Yo, hace unos meses, tuve la oportunidad de conocerlo como profesor en un curso de presentadores de televisión, y recuerdo perfectamente el impacto que tuvo en mí su historia personal. Una historia sin complejos y llena de lucha, que consiguió recordarme que los sueños están para vivirlos, no para imaginarlos. Después de aquello supe que algún día le preguntaría todo lo que no pude aquella tarde de un mes de noviembre. Entre conferencias, grabación de programas y presentaciones de su libro, tuvo la amabilidad de recibirme en una fugaz visita a Barcelona.


Christian, el día que te conocí me dio la sensación de tener frente a mí a alguien que buscaba, sinceramente, ser útil. Y aun sabiendo que colaboras con diferentes ONG’s, “Tienes talento” me ha confirmado mis sospechas: tú buscas ayudar. ¿Por qué?

No sé. En su día, yo estudié magisterio porque siempre me había interesado el tema de los niños y el enseñar divirtiendo. Y, al final, en televisión hacemos eso: conseguir que cultura y entretenimiento no estén reñidos. Y en cuanto a las ONG’s, bueno… Supongo que como tuve una infancia tan bonita, me duele que haya niños que no la tengan. Creo que, como imagen pública, estamos en la obligación de contribuir y de llegar a cuántos más mejor.

¿Pero detrás de todo eso se esconde una necesidad emocional?

No me lo he planteado nunca. De hecho, me molesta que haya gente que piense que con una foto ya basta, porque la foto no es un compromiso, es un favor. Y los favores son para que después se devuelvan. No sé, me gusta involucrarme.

En tu libro conocemos a un Leonardo da Vinci desde el punto de vista de alguien –tú- que lleva años estudiándolo. Un genio que se hizo a sí mismo y que lo anotaba todo. De hecho, la última frase que escribió decía lo siguiente: “Aquí dejo el estudio, que se me enfría la sopa”. Me da la sensación de que él, además del sentido del humor, también tenía ganas de ayudar dejándonos su legado…

Que no te quepa ni la más mínima duda: todo lo que hizo lo hizo por ayudar. Después tendríamos que valorar si lo hizo para ayudarse a sí mismo o a los demás. Hay estudios que defienden la hipótesis más ególatra y otros, la más generosa. De todas formas, a él le obsesionaba que el hombre pudiese volar e hizo lo más bonito: volar con la mente.

¿A ti qué te obsesiona?

La educación, el maltrato a la libertad… pero nada más.

“Sé perfectamente lo que es estar arriba y estar abajo”

¿Qué te dice la siguiente frase?: Estoy en el paro.

Buf… (silencio) Me dice cosas positivas y negativas. Ahora, dada la situación que estamos viviendo, ya no hay prejuicios para hablar de ello abiertamente. Yo, por ejemplo, he conocido a concursantes que preferían ocultarlo y presentarse como licenciados en. Pero ahora tenemos el ejemplo reciente de Paz, una arquitecta en paro que no tuvo problemas para reconocerlo. A mí me parece que hay que ser muy valiente para ser sincero contigo mismo y con los demás.

Por otra parte, me despierta injusticia, ira, rabia y miedo como a todo el mundo. Pero el sentimiento general de apatía me genera rechazo. Muchos se entretienen en el problema que están viviendo y no en buscar una solución.

Lo dice alguien que estuvo en las listas del INEM…

Exacto. Hay gente que dice que como estoy en televisión no puedo saber lo que representa estar sin trabajo. Y yo les digo que sé perfectamente lo que es estar arriba y estar abajo. Hubo un tiempo que fui a sellar el paro, que asistí a cursos del INEM…

NOTA: Para aquellos que no lo sepan, Christian Gálvez fue durante tres años y medio (1998-2001) uno de los presentadores del exitoso programa Desesperado Club Social (Antena 3). Tenía 18 años cuando comenzó, y casi 21 cuando les concedieron el Premio Ondas al programa más innovador. Sentía que se iba a comer el mundo, pero cuando el programa se acabó se dio cuenta de que volver a trabajar no iba a ser tan sencillo. Nadie le volvió a llamar. Tiempo después, llegaría una nueva oportunidad: CQC (Caiga Quien Caiga).
 
 

 (…) Y en hoy en día nada es seguro. Por ejemplo, yo tengo que renovar contrato dentro de un mes y medio y le tengo respeto, porque si no lo hago tendré que dejar mi casa, mi coche, mi vida tal y como la vivo ahora. Da miedo… ¡Y no estoy en el paro! Por eso, considero que es muy importante tener un plan B o dos planes A, como hago ahora –literatura y televisión-. Al final, se trata de leer siempre la letra pequeña y tener sentido común, ese sexto sentido del que nadie nos habla cuando somos pequeños.

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O no nos apetece escucharlo una vez ya estamos más creciditos…

Vivimos demasiado deprisa para pararnos a pensar.

Cuando estuviste en el paro, ¿sentiste miedo?

No. Se fortaleció mi creatividad.

¿?

Reciclé los valores y los conocimientos de mi etapa en televisión y fui selectivo en la búsqueda de trabajo. Porque a ver, yo tampoco entiendo a aquellos que envían 10 currículums a empresas que no sólo no tienen nada que ver entre ellas, sino que tampoco tienen nada que ver con lo que tú puedes aportar.

Me dije: ¿qué se me da bien? Y aprovechando que en el programa de televisión en el que había trabajado me encargaba de una sección de videojuegos, entré a trabajar en una cadena de juguetes. En 6 meses fui el jefe de la tienda. Y a los 6 meses y medio me autodespedí. No era lo que quería para mi vida, así que trabajé en la búsqueda de una oportunidad, y llegó CQC. No hay que tener miedo al cambio.

¿El talento puede ser una de las claves para hacer frente al paro?

Más que el talento, la perseverancia y el sacrificio. El talento se crea, no se nace con él, y prueba de ello es Leonardo da Vinci.

NOTA: Leonardo da Vinci (1452-1519) fui un hijo ilegítimo, lo que le dificultó el acceso a su formación. Pero a pesar de ello, su autoformación e ilimitada curiosidad le permitieron convertirse en un genio universal: destacó en 10 ramas de la ciencia y en 4 de las artes.
 

(…) No creo en la suerte. Más bien, en explorarnos a nosotros mismos para saber qué podemos vender –y no humo, la especialidad este país-, dónde tenemos que sacrificarnos y aceptar que no se puede tener todo.

“El éxito es una consecuencia, no un fin”

Justamente, en tu libro dices que para saber qué podemos vender/ofrecer necesitamos definir nuestra marca personal. O dicho de otra forma: saber qué huella dejamos en los demás (Personal Branding)…

Exacto. Hay gente que lo confunde con ser famoso, y no tiene nada que ver. El éxito es una consecuencia, no un fin, y hay veces que o no llega, o llega tarde. Pero eso no significa que estés haciendo mal tu trabajo. Yo lo tengo muy claro: más perseverancia, más sacrificio y menos de “esta me forro y doy el pelotazo”. Creo que no hay que ser un experto en economía para saber qué puede suceder pensando de ese modo…

¿Cuál es tu marca personal?

Creo que si estoy donde estoy es porque lo que ven es verdad. Esa es mi marca personal. Ahora bien, también te digo que aquellos que no lo crean me dan igual, porque no voy a cambiar.

Christian, y si alguien te dice que todavía no ha descubierto su talento, ¿qué le dirías?

Que no se ha dedicado el tiempo suficiente. Le preguntaría: ¿cuál es tu pasión? Porque ahí están los talentos. Yo no soy el mejor presentador, ni quiero serlo, porque yo hago otra cosa… Mi pasión es comunicar, no la televisión.  Hoy más que nunca, no hay que escuchar a los ministros que nos dicen que no hay que estudiar lo que nos gusta. Todo lo contrario… Y aunque sea mediante la autoformación… En mi caso, cuando yo estudiaba tenía un gran problema como Leonardo: el síndrome de la obra inacabada (aquello que le encargaban por obligación nunca lo finalizaba). Por eso, a lo largo de mi vida he ido seleccionando. Nadie me ha coartado.

Otra opción también es dejar de escuchar los constantes mensajes de negatividad que nos llegan a través de los mass media o de nuestro entorno más cercano…

Sí, pero hay que tenerlos presentes. Tenemos que aprender a escuchar y después, si queremos, podemos ir a contracorriente. Lo que no podemos es no hacer nada, porque lo importante de todo esto es que, al final, seremos imprescindibles siendo nosotros mismos.

Tengo entendido que tu talento navega entre la perseverancia y la curiosidad. ¿Dónde te ha llevado?

A nivel personal, a descubrir muchos planes alternativos. Sin la curiosidad nunca hubiera pedido al representante de una gimnasta olímpica, que vino de invitada a mi programa, su número de teléfono. Y sin la perseverancia nunca habría podido tener una relación con ella.

Y a nivel profesional, me ha llevado a estar delante de ti y a poder trabajar en televisión. Yo, como Leonardo, soy fruto de eso, no de la formación. (…) A mí, mucha gente me preguntaba ¿por qué Leonardo? ¿De qué te va a servir?

A mí me servido…

Y a mí. Me ha permitido reinterprentarme y abrirme un campo de posibilidades laborales. Todo sirve.

“Hubo días en que me levantaba y pensaba: ¡hostia! el día que no haya tele no sabré hacer nada en mi vida…”

A mí me fascina que alguien tan joven, con éxito profesional y personal, se plantee cuestiones tan existencialistas. Christian, ¿qué estás buscando?

Hay gente que me pregunta –no de esta forma- por qué escribo un libro si con los ingresos que genere su venta sólo cubriré la mitad de lo que he gastado. Por qué esa inversión de tiempo, de sacrificio… Si ya lo tienes todo hecho, me dicen. Y me da pena que lo hagan. Porque volvemos al tema del plan B. Esto me permite no olvidarme nunca de lo que cuestan hacer las cosas y, segundo, ganarlas. Y eso ya lo aprendí cuando trabajé en la tienda.

Hubo días en que me levantaba y pensaba: ¡hostia! el día que no haya tele no sabré hacer nada en mi vida…No terminé la carrera  de magisterio y la gente diría ¡ah, el de la tele!…. Por eso supe que tenía que hacer algo, pero lo que me diese la gana. Y no va mal porque me apasiona lo que hago. Hoy en día, con la proliferación de autores televisivos, muchos dicen: ¡uno más!… Pues es el tercer libro que escribo y cuando voy a una presentación, no solamente firmo los ejemplares, sino que doy una conferencia que dura una hora.

NOTA: vende más después de la conferencia que antes…
 

(…) Pero tengo que demostrar que valgo, que lo he hecho yo y que no soy sólo una cara bonita que sale en la televisión.

Leonardo da Vinci tuvo la oportunidad de poder rodearse de grandes maestros de la época, y cambiar un futuro que no se le presentaba muy alentador. Nosotros creo que no vamos a tener la misma fortuna… Aun así, ¿crees que tenemos el poder de escoger nuestro entorno? 

Sí. Fuera. Y pensemos en Leonardo. Él, debido a una acusación de sodomía de la que posteriormente sería indultado, tuvo que abandonar su ciudad –Florencia- e irse a Milán. Hoy en día ir de Florencia a Milán en coche es como ir de Bilbao a Madrid. Pero hace 500 años, coger todas tus pertenencias, montarte en un burro, atravesar media Italia –con montañas de por medio- y llegar a la corte de Ludovico Sforza y convencerle de que él era la persona idónea a la que tenía que contratar… 

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Presentación de su libro “Tienes talento” en la librería barcelonesa de +Bernat

Entonces, entiendes la fuga de cerebros…

La entiendo, pero no la defiendo. Y voy más allá: la defiendo como opción, no como obligación.

Pero, ¿y si yo quiero intentarlo aquí?

¿Y si no puedes?

Lo estoy intentando…

Entonces no te puedes quejar. Sólo puedes luchar. Es tu decisión. Y que no se te olvide nunca la competencia. Te hablo desde la perspectiva de mi profesión como presentador, porque no te puedes ni imaginar la cantidad de amigos y compañeros que están arrasando en Latinoamérica…

Ya, pero yo soy periodista. Quiero ser periodista.

Entonces eres ciudadana del mundo. ¿Qué quieres contar? Búscalo. No tiene porque ser aquí. Yo, por ejemplo, no me voy porque estoy muy asentado, pero un par de añitos aprendiendo italiano y no me lo pensaba mucho… No pongo muros.

Ya, pero sigo pensando que esta profesión es también una vía para ayudar a la gente. Y para conseguirlo, hay que hacerlo desde aquí. Irse fuera es huir… ¿Idealismo en exceso?

¿Sabes qué pasa? Que yo tampoco tengo respuestas universales. Cuando se trata de ayudar no soy un Superman. Y cuando se intenta, se fracasa. Por ejemplo, cuando se intenta erradicar la pobreza, no se puede. No se puede erradicar lo intangible, y te lo dice un embajador de tres ONG’s. En cambio, cuando se trata de reducir y personificar el problema, entonces funciona.

¿Y tú libro? ¿A quién va dirigido? ¿Dónde lo personificas?

A los curiosos. Si no lo eres, no lo leas. Y te digo una cosa, yo no intento cambiar el mundo.

Pero lo estás intentando…

Estoy intentando cambiar pequeños mundos. Y vuelvo al ejemplo del hambre. Hice dos pruebas: fui a Argentina a llevar alimentos y ¡muy bien!, pero volví llevando muñecas y balones, y no sabes la diferencia que hubo en la sonrisa de aquellos niños…

Christian, tu libro no me va a dar un contrato laboral, pero me ha evitado perder el tiempo con los miedos. De hecho, en él hablas de gestionar el tiempo: cambiar preocupación por ocupación. ¿Cómo hago eso si estoy en el paro?

Primero, no soy ministro de Trabajo. Segundo, invierte tu tiempo de lamentación en formación.

Vale, ¿y si no tengo más dinero para másters, posgrados…?

¿Tienes 30 euros al mes?

Pues tienes acceso a Internet y a infinidad de información.

Y supongo que también hay que aprender a no tener miedo al fracaso. ¿Tú lo has tenido?

Mogollón.

¿Y cómo se gestiona eso?

Sabiendo que existe esa posibilidad. No puedes aspirar a hacer siempre bien las cosas, y fracasando ganas en aprendizaje. Así que si me preguntas si volvería a repetir todos mis fracasos, te diría que sí.

¿El paro es un fracaso?

Para nada. El paro es una situación que se da cuando no has sabido manejar la situación. Tanto el que ofrecía el trabajo, como el que lo ejercía.

Entonces, ¿tengo que asumir responsabilidades?

Mira, Leonardo, antes de morir, dijo: “Pido perdón a Dios y a los hombres porque mi trabajo no tiene la calidad que debió haber tenido”. Si él pidió perdón, ¿por qué no lo debería hacer Bárcenas o Urdangarín?

¿Y yo?

¿Por qué?

Estoy en el paro…

Sí, pero la diferencia es que tú eres curiosa, intentas cambiar el mundo, tienes ganas DE SALIR. No creo que haya que pedir perdón por nada. Invierte el tiempo en intentar cambiar tu situación.

Sí pero, a veces, en momentos de bajón, siento que no ha servido de nada mi perseverancia…

Sí que ha servido: para ser mejor. A veces el desarrollo de tu talento no sólo está en tus manos, y ese es el problema: hace falta que alguien crea en ti. Y yo, cuando recibí tu petición para entrevistarme, acepté porque creo en tu vocación. Con esto te quiero decir que tienes que demostrar tu valía siempre, no una sola vez. Mírame a mí: tengo que demostrar que valgo como presentador a cada minuto, porque la audiencia en televisión es así.

¿Y cómo hacemos para no perder la esperanza?

Es difícil. Pero, yo te preguntaría: ¿qué es la esperanza?

Volver a conseguir que alguien crea en mí, y que eso se traduzca en un medio para vivir.

Eso no es la esperanza. Es tu esperanza. Es un objetivo, ¿no? ¿Y cómo se consiguen los objetivos? No dejando de luchar.

No hay que ser un genio, hay que ser un luchador…

La palabra genialidad es como la de famoso: ¡no significa nada! Yo no soy famoso, soy comunicador. Un luchador se forma constantemente. Por ejemplo, mi mujer, después de una brillante carrera deportiva no puede volver a ejercerla porque su cuerpo ya no se lo permite. Desde entonces, lleva años formándose para ser actriz, pero vive en una sociedad que no cree en el talento multidisciplinar y tiene que luchar contra esa barrera. Y yo, aunque ahora tengo una posición cómoda en mi profesión, no significa que haya dejado de luchar. Lucho con mis libros, con mis conferencias… La guerra no termina nunca.

Pero en su connotación más positiva…

La guerra romántica.

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2 thoughts on “Christian Gálvez: “Yo soy fruto de la perseverancia”

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